Al-Balad, «La Ciudad», es la nonagésima sura — 20 versículos revelados en La Meca.1 Jura por La Meca misma: «Juro por esta ciudad [La Meca], en la que tú resides [¡Oh, Muhámmad!], y juro por el progenitor y su descendencia, que creé al ser humano para una vida de continuas dificultades.»

De qué trata

Los juramentos llevan a una declaración clara sobre la condición humana: «que creé al ser humano para una vida de continuas dificultades.» La sura confronta luego a la persona autosatisfecha que presume: «He derrochado una gran fortuna», preguntando: «¿Acaso cree que nadie le ve? ¿Acaso no le he dado dos ojos, una lengua y dos labios, y le he mostrado los dos senderos [el del bien y el del mal]?»2

Sin embargo, «no está dispuesto a tomar el camino del esfuerzo. ¿Y qué te hará comprender lo que es el camino del esfuerzo? Es liberar [al esclavo] de la esclavitud y dar alimentos en días de hambre al pariente huérfano, o al pobre hundido en la miseria.» A esto añade la fe y el cuidado mutuo: «Y ser, además, de los creyentes que se aconsejan mutuamente ser perseverantes [en el camino del esfuerzo y de la fe] y ser misericordiosos [con el prójimo]. Estos son los bienaventurados de la derecha.»3

Por qué es importante

Al-Balad define la virtud en términos concretos. El «camino del esfuerzo» no es un ideal abstracto sino el acto difícil y costoso de liberar a un ser humano o alimentar al hambriento — especialmente cuando el alimento escasea — unido a una comunidad que fomenta la paciencia y la compasión. Frente a quienes presumen de lo que han gastado, señala para qué sirve realmente gastar. Para leer Al-Balad en árabe con traducciones y recitación, ábrela en Quran.com.