Junto a la oración formal, el islam alienta dos formas íntimas y cotidianas de devoción: el dua — invocar a Dios en súplica personal — y el dhikr — el recuerdo de Dios.789

Dua: invocar a Dios

Un musulmán puede pedirle a Dios cualquier cosa, en cualquier momento, en cualquier idioma y en cualquier lugar. El Corán presenta a Dios como cercano y receptivo:

"Y si Mis siervos te preguntan por Mí [¡Oh, Muhámmad!, diles] que estoy cerca de ellos. Respondo la súplica de quien Me invoca."

— Quran 2:186 (Isa García)1

"Vuestro Señor dice: "Invocadme, que responderé [vuestras súplicas]"."

— Quran 40:60 (Isa García)2

A diferencia de la oración formal, el dua no tiene tiempo ni forma fijos — es la conversación directa y personal de un siervo con su Señor.

Dhikr: recordar a Dios

El dhikr es mantener a Dios presente en el corazón y en la lengua — mediante frases breves como SubhanAllah ("Gloria a Dios"), Alhamdulillah ("Toda alabanza es para Dios"), y Allahu Akbar ("Dios es el Más Grande") (véase Frases árabes comunes). El Corán convierte el recuerdo en fuente de paz, y llama a él con frecuencia:

"Los corazones de los creyentes se sosiegan con el recuerdo de Dios. ¿Acaso no es con el recuerdo de Dios que se sosiegan los corazones?"

— Quran 13:28 (Isa García)3

"¡Oh, creyentes! Tened presente a Dios en todo momento,"

— Quran 33:41 (Isa García)4

El recuerdo es también una relación de doble sentido:

"Recordadme que Yo os recordaré; agradecedme y no seáis ingratos."

— Quran 2:152 (Isa García)5

El Profeta ﷺ describió cuánta vida esto mantiene en el corazón de una persona:

"The example of the one who remembers his Lord and the one who does not is like that of the living and the dead."

— Sahih al-Bukhari 6407 (inglés)6

En resumen

Mientras que el salah es la oración formal y programada, el dua y el dhikr son la devoción entretejida a lo largo de todo el día — pedirle a Dios directamente por las necesidades propias, y mantener el corazón en paz mediante Su recuerdo constante.